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jueves, 03 de mayo de 2007

Por Desconocido @ 21:11 | Curiosidades


Que conste que hace un año NO tiré una moneda a la fontana de Trevi. Me la guardé para poder pagarme el volver y recomiendo a todos que hagan lo mismo.

Adoro Roma y esta vez me tenía deparada otra sorpresa. Sin duda, de todas las maravillas que he visto, la que más me ha emocionado es la contemplación cercana de esa obra artística.
" Hasta tal punto, que mosqueé a uno de los vigilantes.

Es el pobre hombre que aparece sentado junto al "Discóbolo Gladiador". El problema es que se me escapó un flash (completamente involuntario, por cierto).

Eso y que me vio entrar y salir de la cámara del Gálata 3 veces es para mosquear a cualquiera.

Lo que tendrán que aguantar estos señores y señoritas. Me admiro.

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Pero a lo que vamos, El Gálata Moribundo. Se trata de una copia romana de una escultura griega en bronce desaparecida.

Es normal, la mayoría de las esculturas griegas que tenemos son las copias romanas de las respectivas griegas que no han llegado a nuestros días.

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El Gálata se sale de lo que es la típica escultura griega en muchos de sus tópicos. Para empezar, no representa un griego, sino a un gálata, es decir, un galo, o más por extensión, un perteneciente a la étnia celta.
Es por ello por lo que su cuerpo no responde a las proporciones típicas de las esculturas griegas puesto que no es un cuerpo griego.

Además, su rostro, luce las características propias de la raza celta.

Entre ellas, destaca un pedazo mostacho de aquí te espero.

Parece ser que la cabeza se rompió por el cuello sin conocerse la época en que fue reparada.
Rostro del Gálata

FICHA TÉCNICA:
  • Dimensiones: 0,81 m. alt. 1,87 m. Largo
  • Autor: Atribuida al escultor Epigonos de Pérgamo
  • Cronología: Se cree que es una copia romana del original del 241-197 a.C.
  • Procedencia: El original de mármol asiático se encuentra en los Museos Capitolinos de Roma.
Representa a un valiente caudillo galo, vencido por los griegos de Pérgamo en el momento de
prepararse para la muerte, pues ha sido herido gravemente en un costado, bien en la batalla,
bien por su propia mano para no caer en poder del enemigo.

Formaba parte del monumento conmemorativo que Atalo I mandó erigir en el períbolos del templo de Atenea Nicéfora para conmemorar su victoria sobre los gálatas.

Lo singular de este "vencido" es que se realza el valor y la dignidad del guerrero. Hartos estamos de ver que en esta sociedad nuestra tan avanzada, en cualquier juego, no se trata ya de ganar al adversario sino de humillarlo en todo lo posible.

Para contemplar bien su gesto es necesario agacharse un poco:

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La contemplación de esta maravilla inspiró a Lord Byron quien plasmó esta imagen en palabras en el 4º canto de su poema Las peregrinaciones de Childe Harold

I see before me the Gladiator lie:
He leans upon his hand - his manly brow
Consents to death, but conquers agony,
And his droop'd head sinks gradually low -
And through his side the last drops, ebbing slow
From the red gash, fall heavy, one by one,
Like the first of a thunder-shower; and now
The arena swims around him - he is gone,
Ere ceased the inhuman shout which hail'd the wretch who won.


He heard it, but he heeded not - his eyes
Were with his heart, and that was far away;
He reck'd not of the life he lost nor prize,
But where his rude hut by the Danube lay,
There where his young barbarians all at play,
There was their Dacian mother - he, their sire,
Butcher'd to make a Roman holiday -
All this rush'd with his blood - Shall he expire
And unavenged? Arise! ye Goths, and glut your ire!
Vi ante mí al gladiador caído:
Se apoya sobre su mano – su frente varonil
Acepta la muerte, pero conquista la agonía,
Su cabeza caída baja gradualmente
Y a través de su costado las últimas gotas, fluyen despacio
Desde la roja herida, caen pesadas, una a una,
Como el primero de una tormenta de truenos; y ahora
La arena gira a su alrededor – él se ha ido,
Antes de que cesara el inhumano grito que graznó el miserable que le ganó

Él lo escuchó, pero no hizo caso – sus ojos
Estaban con su corazón, ambos muy lejanos;
Él no reparaba en si su vida se perdida o se ganaba
Pero en su ruda cabaña, en la ribera del Danubio,
Estaban sus jóvenes bárbaros prestos
Estaba su madre Daciana – él, su señor,
masacrados en una fiesta romana -
Todos apremiados por su sangre - ¿Expirará
sin venganza? ¡Arriba! Vosotros Godos, ¡y desatad vuestra ira!

La traducción es mía así que acepto alegremente sugerencias para mejorarla.

El caso es que esta obra no es sólo admirable desde abajo. Lo es desde cualquier punto.


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Lo dicho, una belleza en Roma casi insuperable. Bueno, ahora que mi mujer ya no está allí, sin el casi.

Tags: escultura