A primeros de mes aproveché mi muy limitado tiempo de ocio para visitar Fitur.
Era la primera vez y tenía bastantes ganas, además de un alto interés en obtener información sobre algunos destinos.
P'allá que me fui. Lo primero que me llamó la atención, antes incluso de llegar a la feria, no fue ver a mucha gente con troles en el metro (es la misma línea que va a aeropuerto), sino que esa misma gente se bajaba en la parada de Campo de las Naciones, la de Fitur.
Luego comprendí el porqué de los troles. A la que pillabas 2 ó 3 catálogos empezabas a echarlos de menos.
Además, hay que tener en cuenta que somos españoles y eso marca mucho.
El español normal tiene ansia, sobretodo cuando se ofrece algo gratis, lo que sea pero gratis: folletos, posters, bolis, da igual, para el trole que va.
En la zona de destinos internacionales se mantenía la calma, pero amigo, en los pabellones nacionales...
 | La cosa empezó en el stand de Canarias en el que se ofrecía la degustación de varios zumos de exóticos ingredientes. Una larga cola pero qué más da. Era gratis.
Pronto emperaron los gritos entre un grupo de chavalas y un señor mayor acusándose mutuamente de falta de educación.
|
El que servía los zumos no perdía la sonrisa, él a lo suyo, todo un profesional.
Al poco, las marujas que guardaban cola justo detrás de mí salen corriendo en estampida.
Al mirar en la dirección de su carrera observo como una azafada del stand de al lado pone sobre el mostrador objetos de regalo.
Finalizado el pillaje, las marujas regresan a la cola para examinar el fruto de la rapiña.
No sabían lo que era. Que si unas viseras, que si unas plantillas. Total, que si una maruja es maruja es además cotilla y no puede resistirse al desconocimiento.
Así que una de ellas vuelve al mismo lugar y le pregunta a la azafata que para qué sirve aquello.
Pues nada, eran unas chanclas. Así que las marujas, ya completamente ufanas disfrutan de ellas.
En muchos expositores había recipientes con caramelos o bolígrafos. Era increíble ver cómo metían la mano y arrasaban con su contenido.
Yo rapiñé un poquito, sobretodo cuando vi que en el expositor de Requena no sólo había vino sino que también ofrecían embutido. Muy rico.
Tags: turismo, fitur