Termino el repaso dedicando este tercer artículo a la antigua ciudad de Pompeya, recorrida por los inquietos pies de la Tuka.
 | La pequeñaja anduvo por una ciudad que paradójicamente ha quedado inmortalizada por su destrucción, pues la capa de ceninas la preservó hasta nuestros días.
Ora por su propio pie, ora a pies de otros, la chavalina se desplazaba ajena al drama acaecido hace 19 siglos. Para ver la colección de fotos clickear la imagen de la izquierda.
Cuando se habra una colección de imágenes, al pasar el ratón por una de ellas aparece la etiqueta NEXT que permite ver la siguiente foto. |
Ajena también a lo guarrillos que eran sus habitantes; 19
lupanares se repartían por toda la ciudad. Vamos que cada dos por tres te encontrabas uno.
(lupanar es un término que se refiere a una casa de señoritas de moral distraída).
| Pero pudiera darse el caso que el mozo no anduviera fino ,o más bien perjudicadillo con los efluvios de la sangre de Baco, y no dar con la casa en que saciar su necesidad. No problemo, todo está pensado. Los lupanares estaban perfectamente señalizados: | 
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A estas alturas vais a pensar que
Pompeya estaba llena de
frescos. Hombre, teniendo en cuenta que la ciudad donde vivo, de 40.000 habitantes, hay sólo 2 lupanares...
Por cierto, uno de ellos se llama
Olimpo. Así que cada vez que recurría a la mitología griega en mis clases saltaban las risitas.
 | Pues efectivamente había y hay muchos frescos en Pompeya, pero no del tipo que pensáis. La colección de la izquierda ofrece algunos ejemplos muy castos ellos. (Clickear para acceder a la tira de imágenes.)
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No todo eran
lupanares y
frescos,
Pompeya es realmente un lugar hermoso y cautivador.
Termino con otra colección de panorámicas del lugar.
Recordad clickear.
Hay que volver.