Siguiendo con lo empezado allá en el artículo
No es oro todo lo que reluce en el presente quisiera hablar de las consecuencias de esta idealización del cuerpo.
La polémica saltó en la
Pasarela Cibeles, donde se pudo comprobar que las modelos vestían tallas por debajo de la 38.
Los deseñadores lo negaron, la organización lo negó, pero la evidencia era eso, evidencia.
No sé qué interés hay en mostrar esos escuálidos cuerpos, pero está claro qué es lo que se consigue con esas práctica. Lo mismo que con el photoshop se falsea la realidad, se nos presenta un modelo de belleza muy diferente al natural.
Lejos quedó el ideal de beldad femenina retratado en el famoso cuadro de Rubens "Las 3 Gracias". No era de extrañar que en aquella época se asociasen los michelines a la belleza pues indicaba que el individuo no estaba desnutrido, y por tanto, era saludable. No es que defienda ese concepto pero está claro que es mucho más natural y sano que el actual. Basta con observar la siguiente aplicación para darse cuenta de a qué me refiero.(Hay que hacer click sobre la imagen para cambiar de diapositiva) |  |
Lo terrible es que estas mujeres se miran al espejo y se ven gordas. Increíble, pero cierto.
A este deplorable estado no se llega de la noche a la mañana. Es el final de un proceso largo y gradual. Si bien es cierto que esta enfermedad se conoce desde hace mucho tiempo, en la actualidad se ve reforzada con la manipulación de la imagen que se da en las revistas y la televisión.
Es muy seria la responsabilidad de estos medios junto con el mundo de la moda en este problema.
Desgraciadamente, los alumnos potencian este efecto pernicioso en sus compañeros con más peso. Entran a formar parte, sin pretenderlo, de esta espiral macabra que puede terminar en la muerte.