El patinaje sobre hielo es una disciplina deportiva que le encanta a mi mujer.
Yo la verdad es que no le acababa de ver la gracia al asunto. Incluso he de confesar que esperaba algún tropezón del patinador/a para animar la contemplación de dicho deporte.
Pero lo cierto es que es un espectáculo. Desde que ocasionalmente vemos alguna exhibición por la tele (no todo es fútbol) voy dándome cuenta de ello.
Por eso es tan importante interpretaciones como la que cuelgo aquí. Abren los ojos a gente como yo y, a parte del cachondeo que se lleva el tío, uno se da cuenta de la verdadera dificultad de estos ejercicios, máxime cuando además del esfuerzo deben representar un papel.
Desde aquí aconsejo a los lectores de estas líneas que vean patinaje sobre hielo.
Tened en cuenta que al finalizar un campeonato internacional, en la última jornada se celebra una exhibición. En dicho evento, los patinadores ejecutan su actuación sin la presión de la competición por lo que van más sueltos y se atreven con piruetas más complicadas (vale, también se caen con más frecuencia). Es todo un espectaculo de belleza plástica y artística.