Es realmente curioso el devenir de una clase. Por un lado está el temario, por el otro están... ellos. Total que en cuanto uno deja que se expresen salen las más diferentes temáticas.
Cierto es que hay asignaturas que se prestan más a ello, por ejemplo,
Transición a la Vida Adulta (T.V.A)
Esta materia les permite ver las cosas desde un punto de vista diferente. Eso fue lo que indujo a un alumno a parafrasear el conocido refrán y lo trasmutó en:
Dos no regañan si uno no quiere.
Vamos que una pareja sólo regaña si están los dos perfectamente de acuerdo. Jueces pa qué os quiero en los divorcios.
Pero lo que está meridianamente claro es la capacidad de razonamiento que inculcamos a los alumnos:
Éramos yo y dos más, o sea 3.
Sobresaliente, si fuera matemáticas claro.
En
inglés la cosa ya dispara, pues se juega con 2 idiomas, es decir, el castellano y otro más, o sea 2.
Eso conciencia sobremanera al alumnado hasta el punto de corregir a quien en un momento de arrebato dijo: “Callaos, coño”. A lo que el disciplinado alumno respondió:
No digas coño, di… chochete.
Pero a pesar de esta concienciación las confusiones son inevitables, como la de esta alumna que afirmaba que:
Figo es brasileño.
Y claro, si mezclas el inglés con las matemáticas es normal que alguien perpetre semejante sinsentido:
No sabe dividir 2x2.
Pero lo bueno del inglés es cómo amplias tu vocabulario con aportaciones como:
Gilimema
O esta respuesta dada por una alumna a un compañero que le preguntaba insistentemente: ¿sabes? ¿sabes? ¿sabes? ¿sabes?
¡SEPO!
Todo el mundo sabe que el inglés utiliza construcciones diferentes al castellano. Nuestros aplicados alumnos no son inmunes a este cambio y generan frases totalmente equívocas como:
¡Sácate el balón!
Pero, ¿dónde se lo había guardado?
Los cascos no se están oyendo
O esta genial conversación entre dos alumnas:
- ¿Me oyes?
- ¡No soy ciega!
Parece sacada de esa famosa película “No me chilles que no te veo”
En sucesivas entregas iremos analizando las diversas perlas que los alumnos de 4ºA producen en otras asignaturas.
Hay que agradecerles, además, la excelente labor de recopilación de estos chascarrillos a los propios alumnos.